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Inventos, autobuses asequibles y plátanos fritos

Tres iniciativas listas para financiar

Estrenamos este punto de encuentro entre el capital, ávido de nuevas ideas que apoyar, y el talento emprendedor, necesitado de inyección financiera, con tres de los ganadores del certamen Startupper Total: una comunidad de inventores tecnológicos, una línea de autobuses low cost y geolocalizada y una propuesta de plátanos congelados directos a la sartén. ¿Alguien da más?
Photo Credit: GE Emprende

El Rincón de Invenciones, una apuesta para reducir la brecha digital

A sus 26 años, Francisco Javier Car Rosario, estudiante de Informática de Gestión en la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE), recuerda que, lo que hoy es un proyecto de emprendimiento camino de convertirse en empresa, comenzó como un juego de niños. “Empecé a los ocho años. Lo primero que construí fue una cadena que se podía encender. Tenía hasta un mando a distancia”, rememora.

Hoy cuenta con un proyecto destinado a las personas aficionadas a la tecnología que aspira a ser la primera tienda de objetos tecnológicos de primera mano en Guinea Ecuatorial. “Se llama El Rincón de Invenciones. Una comunidad para los inventores, tanto aspirantes como expertos”.  Este proyecto, que representa la gran lucha de Car Rosario por acortar la brecha tecnológica del país, ganó el primer premio de la Startupper 2019, lo que le permitirá competir con los ganadores del mismo concurso en otros países. “Creo que puede ser el principio de la era tecnológica en Guinea Ecuatorial”, vaticina convencido.

A la espera de recursos

“Lo que ofrecemos son herramientas y formación para que lo pueda aprovechar la gente a la que le gusta la tecnología y así puedan desarrollar sus propios proyectos”, defiende este estudiante que, reconoce, “nunca había prestado mucha atención a las materias que no estaban relacionadas con la tecnología. Yo soy el tipo de alumno que, una vez que salía de clase, me iba a mi laboratorio: mi cuarto. Me encanta ver máquinas, cables y todas estas cosas. Me fascina…”

Mientras Francisco trabaja en el departamento informático de la Tesorería de Guinea Ecuatorial, El Rincón de Invenciones está a la espera de recibir más apoyo para entrar en rodaje y, como prevé su impulsor, “satisfacer las necesidades de material que presenten otros tecnólogos empedernidos”. 

Photo Credit: GE Emprende

Andlex S.L., autobuses más económicos y geolocalizados

Andrés Ondó Nguema Bahamonde y Alexis Tobileri Bielo, 31 años ambos, se plantean traer a Malabo una línea de autobuses públicos asequible y localizable vía telemática. “Tenemos una aplicación que hará saber dónde está el autobús en cualquier momento. Se podrá ver cómo se mueve. La aplicación será gratuita”, revela Alexis, cofundador del proyecto. Muchas de las aplicaciones de transporte público se limitan a informar del tiempo de espera aproximado, pero la propuesta de Nguema y Tobileri va más allá: quieren hacer un seguimiento en directo del autobús. “Con los sistemas existentes ahora, no se puede predecir cuantas paradas va a realizar el autobús. Con nuestro proyecto, se sabrá no sólo el número sino a qué hora sale cada autobús de cada parada”, insisten.

Andrés, Ingeniero Mecánico y Alexis, Ingeniero de Instrumentación, son amigos desde la adolescencia. “Nos conocemos desde los 17 años. Hemos estudiado juntos, trabajamos juntos…” Presentaron Andlex S.L al certamen de Startupper y se alzaron con el tercer premio.

Andlex SL es el producto de una necesidad, la que experimentó el propio Andrés cuando cambió de barrio: “Yo antes vivía por Carretero, y me mudé a Sampaka. Una vez allí, comprobé que para desplazarte a cualquier sitio tenías que pagar no menos de 1.000 FCFA de taxi. En Malabo II es la misma historia. Hay gente que no puede pagar 2.000 FCFA todos los días si es ida y vuelta”, reflexiona. Así que, mientras estudiaba en Sudáfrica, puso a rodar el engranaje de su cerebro mecánico para reducir al máximo los gastos de transporte y, de vuelta a su país en 2017, trajo un título universitario y un proyecto de emprendimiento. Se lo presentó a su “alma gemela” y ambos se pusieron manos a la obra: “La idea es, por un lado, proveer de transporte barato a esta zona que sigue siendo demasiado cara y, por otro lado, dar empleo a la gente y también a nosotros mismos en el futuro”.

Para diseñar el proyecto, “hemos hecho un estudio de campo. Estuvimos en la calle preguntando a la gente cuánto le cuesta el transporte y si le parecía bien tener una línea de autobuses que ayudase al desplazamiento. Miramos quiénes son nuestros competidores directos y descubrimos que sólo son los taxis y su precio es elevado. Con todos estos datos hemos calculado el punto muerto y hemos establecido el precio medio de nuestro billete”, calcula Alexis.

Mientras la empresa pasa de los papeles a poner las ruedas sobre las carreteras, Andrés y Alexis deben buscar recursos. “La dificultad más importante ahora es conciliar el tiempo que debemos dedicar al proyecto con los compromisos adquiridos con las empresas en las que trabajamos”, detallan. La segunda gran traba es la administrativa. “Cuando empezamos con el proyecto, no habían creado la Ventanilla Única. Tuvimos que movernos por varios ministerios y dar muchas vueltas para conseguir la documentación que necesitábamos para legalizar la empresa”.

Papeleo burocrático superado y tiempo conseguido para sus reuniones periódicas, entre Andlex y las carreteras de Malabo se interpone otro de los motivos por los cuales muchos proyectos mueren antes de ver la luz. “La financiación. Desde un principio sabíamos que nos iba a ser difícil encontrar el capital necesario para ejecutar el proyecto. Por eso, lo que vamos a hacer es ahorrar fondos propios para hacer una prueba piloto para ver si se confirman nuestras expectativas”.

Pese a que hasta ahora hay tuercas que no tienen arandelas, los fundadores de Andlex incluso han trazado planes de expansión. “Lo tenemos concebido como un proyecto en tres etapas. La primera etapa se concentraría en la zona que tiene un problema real de transporte. En la segunda fase intentaríamos ampliar las líneas de servicios a otras partes de Malabo y en una tercera etapa, ya nos plantearíamos ir a otras ciudades”.

Positivos incansables, ven una verdadera oportunidad en arrancar un proyecto como el suyo en plena crisis económica: “Hay una ventaja enorme: si funciona en tiempos de crisis, imagínate cómo iría en tiempos de bonanza. Que lo lancemos en plena recesión, es un plus”, analiza Bahamonde.

“En todo caso, somos optimistas en cuanto a la viabilidad del proyecto: ir a Malabo II es una necesidad que tenemos en algún momento de nuestra vida y ofrecer una opción que valga menos que los taxis, sería bien acogida por la gente de a pie. Esta necesidad que existe, no desaparece ni con la crisis”, refuerza Tobileri.

Photo Credit: GE Emprende

Globisco, plátanos congelados listos para freír

José Antonio Momo, más conocido como César Momo, fue el ganador del primer premio de la primera edición del concurso Startupper. Al igual que Andlex, su proyecto, Globisco-Plátanos Congelados listos para freír, nació de sus propias experiencias personales. “A mí me gustan los plátanos fritos, pero me da siempre mucha pereza pelarlos, trocearlos y freírlos. Si vemos las patatas que vienen en bolsas que se pueden abrir y freír, me pregunto por qué no se puede hacer lo mismo con los plátanos. Ese es mi proyecto: hacer algo como las bolsas congeladas de patatas, pero con los plátanos maduros”, explica Momo, quien recalca que, con esta idea, además, resolvería dos problemas: “El inicial por el que nació, que era pelar, cortar y freír, pero también solucionaba la problemática de la conservación de los que no se han podido freír en este día”.

Es, además, un proyecto cuyo impacto social puede ser bastante notable, “puesto que genera empleo. Se trata de construir una nave donde se procese todo: desde la admisión de la materia prima, su limpieza, pelado, troceado, hasta su empaquetado y conservación”. Haciendo números, hablamos de una iniciativa que podría sustentar a más de 10 familias: “Hemos estimado inicialmente arrancar con 14 empleados: entre operarios de almacén y recepción, manipulación, congelación y empaquetado, y control de calidad y administración”.

Pero el impacto social del proyecto no se queda ahí: “estoy convencido de que ayudaría a mejorar las condiciones de los pequeños agricultores del sector, que yo considero que están en una economía de subsistencia, porque por fin tendrían un sitio a donde llevar su cosecha ya que nosotros podríamos absorber toda la producción”.

Lamentablemente, las cuestiones económicas acompasan poco de momento los sueños de emprendimiento de Momo. “La empresa no está en marcha porque hemos tenido dificultades económicas. El premio de Total fue, sin duda, un punto de partida, sin embargo no fue suficiente. No obstante, aunque en nuestra andadura en la búsqueda de más financiación no hemos tenido mucho éxito, no desistimos en la idea de materializarlo”.

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