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Guillermina Mekuy, fundadora de Clementyne Cosmetic

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“La libertad individual empieza con el cuidado de uno mismo y ese cuidado es una responsabilidad que adquieres sobre ti”

Guillermina Mekuy

Aunque el ímpetu de querer probar cosas nuevas siempre lo ha tenido, sus diez años como ministra le dieron la fortaleza necesaria para decantarse por el camino del emprendimiento. Acaba de lanzar Clementyne Cosmetic, una firma de productos para todo tipo de pieles que aspira a estar en los cinco continentes.

Todo comenzó con la genialidad de una escritora que desconocía el impacto que generaría su obra “El llanto de la perra”. Entró en la política como ministra de Cultura siendo muy joven. Tras considerar que sus diez años como ministra le habían dado la fortaleza necesaria, su carácter innovador, dinámico e inquieto y su afán por probar cosas nuevas le llevaron por el camino del emprendimiento. Es fuerte, segura de sí misma y pone pasión en todo lo que toca. “Una vez que decides hacer algo, tienes que llegar hasta el final. ¿Y cómo lo haces? Trabajando con fuerza, constancia, inquietud, con positivismo e ilusión.” Así revela una de sus claves para haber llegado hasta donde está hoy. Se siente orgullosa de su maternidad y del hecho de ser mujer. “A los hombres no dejo de verlos como nuestros hijos. Por eso cuando creo algo, creo para la mujer, pero no puedo olvidarme de ellos.” Su pasión por la belleza y la moda nunca ha sido un secreto. Tal vez eso explique el porqué del lanzamiento de su firma de cosméticos Clementyne, que se basa en la idea de que lo importante no es el tipo de piel, sino sus cuidados. Un guiño a la mujer a través de productos que demuestran que el empoderamiento comienza por cuidarse a una misma. Un proyecto que no sólo está en Europa y África, sino también en Oriente Medio y posiblemente en América. Los productos de Clementyne abrazan esa complicidad entre hombres y mujeres a través del cuidado de la piel.

P. De ministra a emprendedora, ¿qué lecciones de su etapa como ministra puede aplicar a su faceta emprendedora?

R. Ha sido un honor haber sido ministra durante casi 10 años y además tan joven como lo fui. Un privilegio que agradeceré toda la vida a mi país y al presidente, por la oportunidad que me dio de hacerme partícipe de la historia de Guinea Ecuatorial. Creo que Guinea es el escenario que me ha servido para recomponer todo lo que aprendí, porque yo vivo en Europa desde que tengo 4 años. Estudié y me licencié en España, pero luego volví a mi país y me encontré con que todo lo que había aprendido en las clases era muy diferente a lo que existía en la realidad. Al final conseguí entrar en la sociedad, conocer la idiosincrasia del país y, sobre todo, conectar. Fue un trabajo maravilloso. Me ha hecho ser más fuerte todavía porque asumí de entrada lo que yo era. Por otro lado, el hecho de haber trabajado muchos años en África y en el sector político también me ha ayudado a estar en conexión con las mujeres. Cuando hacíamos las giras politicas , yo veía que cuando una mujer se cuidaba un poco la piel o ­tomaba un poco de tiempo para ella, era una especie de empoderamiento.

“Creo en lo que hago y disfruto haciéndolo, esa es una de las claves del éxito. Y otra es que no sé conjugar el verbo ‘rendirse’”

Guillermina Mekuy

P. Mujer, africana y negra son muchos hándicaps para triunfar, pero usted lo consiguió dentro y fuera de su país. ¿Cuáles han sido sus claves del éxito?

R. Pienso que es porque creo en lo que hago. Cuando estoy en un lugar, creo que me toca estar en ese lugar. La honestidad y la sinceridad tanto a la hora de coger proyectos como de asumir responsabilidades, es muy importante. Si alguien me dice que cree en mí para hacer un proyecto, primero le pregunto por qué cree que yo debería hacer ese trabajo. Y, si lo acepto, ten por seguro que hasta que no consiga el objetivo marcado, no me retiro. No sé conjugar el verbo “rendirse”. Una vez que decides hacer algo, debes llegar hasta el final. En la vida hay que trabajar duro porque nadie te pone los éxitos en bandeja. Pero, además, hay que tener constancia, fe, ser positivo y luchar por tus metas, adaptándose a las circunstancias y buscando la colaboración y no el enfrentamiento. Trabajar con pasión es fundamental. Ese es el secreto de mi trabajo día a día. Pongo toda mi fuerza y toda mi pasión, e intento rodearme de gente que es capaz de realizar autocrítica. Me gusta escuchar muy bien a mi equipo y entre todos llegar a un acuerdo. Creo que es otra de las claves del éxito. Sin determinación es dificil triunfar.

P. Ahora ha lanzado Clementyne Cosmetic, ¿cuánto tiempo le ha llevado lanzar un proyecto de esta envergadura?

R. Llevo cuatro años trabajando con un equipo multidisciplinar. Primero empezamos visitando los laboratorios. Hemos estado codo a codo con ellos, centrándonos en cada tipo de piel. Dentro de estas cremas hay una historia, un mensaje y un objetivo. A mí me inquieta mucho el tema de la despigmentación de las pieles, por ejemplo. Me preocupa cómo han llevado a hacer pensar a las mujeres de África o Latinoamérica, que la piel más clara es más hermosa. Nos olvidamos de que la belleza radica no en que la piel sea más clara, sino en su cuidado. Cuando estuvimos trabajando en todo esto, pensé en las mujeres africanas con tantas manchas, las pieles destrozadas, el sol que les quema, las pieles grasientas… Por eso, dentro de cada línea quisimos dar una respuesta respetando siempre los estándares de calidad. Más allá de las cremas buscamos recuperar las pieles despigmentadas y evitar el cáncer o las caras totalmente rojas y dañadas. Por eso hemos creado también una línea de protección solar con ultravioletas. Queremos aumentar la autoestima de las mujeres y reivindicar que la belleza no radica en que seas más blanca o no, sino en tener una piel maravillosa. Además de trabajar con todas las tonalidades de las pieles, hemos trabajado el factor edad, que nos afecta a todos. Era importante contar con cremas que rejuvenecen, que te mantienen con la piel hidratada y te dan brillo. Y también con todo lo que acompaña a esas cremas, desde el agua micelar a los exfoliantes, pasando por las mascarillas y los productos para gente más joven, con geles para que puedan empezar a cuidarse. Hacer todo este trabajo de campo me llevó mucho tiempo porque íbamos diciendo qué era lo que nos gustaba o no. Después me puse con asesoras internacionales porque cada crema es como una hija. Le tienes que dar todo lo que necesita, desde el nombre a los componentes, los envases…

“La primera empresa que tenemos es nuestro cuerpo y si lo cuidas los demás te respetan”

Guillermina Mekuy

P. Y desde el principio con el foco puesto en el mercado internacional…

R. Siempre pienso en el mundo con una visión global. Ni siquiera creo ya en las fronteras. Concibo el mundo como un escenario donde las personas tenemos nuestro lugar de origen, al que amamos, pero después podemos contribuir y ser bienvenidos en cualquier otro lugar. Cuando creas un proyecto con una misión internacional y eres capaz de trabajarlo por sectores y con mucha pasión, no es fácil que caiga porque antes de que ocurra siempre buscas la alternativa que permita darle otra visión. Creo que en todos los proyectos que hago, siempre va a haber un guiño de lo que soy yo misma, de mi origen, de dónde vengo y dónde voy. Es lo que nunca debemos olvidar en la vida y lo que nosotras mismas, como mujeres y como personas negras, representamos en las sociedades. Cuando creas una línea de cosméticos para evitar problemas a cualquier tipo de pieles, de repente te llaman desde Oriente Medio y tus productos pueden estar en África, en España, en los centros de máxima belleza de Europa. ¿Por qué? Porque el trabajo que has hecho de base es para todo el mundo. Yo ya no veo las razas, sino a las personas. Pero sí que creo que el ver que una mujer negra hace esto anima a muchas otras que pensarán: “si ella lo hace yo también puedo”. ¿Por qué una negra no va a fabricar cremas para blancas? ¿Por qué me voy a olvidar de las negras si yo soy negra? Y a partir de ahí hago algo para todas las mujeres insistiendo en que todos los tonos de piel son hermosos según como los cuides.    

P. Siempre has sido una firme defensora del cuidado personal como una herramienta que empodera a la mujer…

R. La libertad individual empieza con el cuidado de uno mismo y ese cuidado es una responsabilidad que adquieres sobre ti. Cuando yo ­hablo de belleza, no me refiero a la de la mujer que cree que tiene que ser perfecta, sino a quien tiene seguridad en ella misma. Cuando uno se quiere y se cuida está diciendo a los de su alrededor la forma en la que quiere que le traten. La belleza para mí no radica en que una persona mida 1,90 o que sea una modelo. La belleza radica en esa seguridad que cada mujer tiene en sí misma. Hay mujeres que causan impacto porque conmueve verlas. Estamos viendo ahora cómo una mujer en Estados Unidos se convierte en la primera vicepresidenta, pero esa mujer no ha descuidado su aspecto en ningún momento. Nos está enseñando que puedes estar muy preparada, puedes tener todo, pero a la vez no tienes por qué descuidar tu aspecto. Muchas veces se ha querido hacer ver que una mujer hermosa no puede ser inteligente. Yo creo que las mujeres no tenemos por qué renunciar a sentirnos hermosas, cada cual en su estilo. La belleza tiene que ver con las personas que saben cómo cuidarse por dentro y por fuera, que llevan una dieta equilibrada en el día a día. Porque cuando te sientes sano por dentro, lo manifiestas también fuera. A esos cuidados son a los que me refiero, porque son los que crean el empoderamiento femenino. La belleza radica en la actitud y seguridad de cada mujer.

P. Las mujeres tienen más interiorizadas sus rutinas de cuidado y belleza. ¿Cree que los hombres están avanzando a la hora de cuidarse la piel?

R. Muchos hombres ahora se cuidan e incluso a veces mucho más que ­nosotras. ¿Qué significa eso? Que ellos mismos han visto la importancia que tiene sentirse bien con uno mismo. Ahora en muchos hogares las dietas ya no sólo lo hacen las mujeres. A los hombres no dejo de verlos como nuestros hijos. En ese sentido, cuando creo algo, creo para la mujer, pero no puedo olvidarme de ellos porque son los cómplices con los que compartimos el día a día. Dentro de la línea hay productos que pueden utilizar tanto hombres como mujeres, porque hay momentos que estás en casa con tu pareja y puede ser incluso algo maravilloso. Se puede crear una complicidad al utilizar las mascarillas o los exfoliantes para la piel. En cualquier caso, yo siempre pienso en la mujer, porque al final es la gran protagonista de mi vida. Me siento muy unida al mundo femenino y sigo agradeciendo el ser mujer, porque creo que es maravilloso crear y traer niños al mundo.

“Una vez que decides hacer algo, debes llegar hasta el final. En la vida hay que trabajar duro porque nadie te pone los éxitos en bandeja. Pero, además, hay que tener constancia, fe, ser positivo y luchar por tus metas”

Guillermina Mekuy

P. Y hablando de la maternidad y con la mirada puesta en las generaciones venideras, ¿cómo cree que deberíamos educar a nuestras hijas e hijos para alcanzar el empoderamiento de la mujer?

R. Primeramente, nos tendríamos que educar nosotras mismas como mujeres, porque a veces somos las primeras que nos ponemos las barreras autocriticándonos a nosotras mismas. No nos elevamos al nivel que deberíamos porque creamos una competencia innecesaria. Nosotras estamos aquí para aceptarnos como somos. ¿Por qué vamos a renunciar a nuestra feminidad? ¿Por qué voy a renunciar a estar embarazada y seguir trabajando con mi embarazo? ¿Por qué no me voy a coger los días que haga falta como madre para descansar si estoy trayendo un ser al mundo? ¿Qué competencia tengo que tener con los hombres si es que somos totalmente diferentes? Nosotros no somos iguales. Una cosa es que ante la sociedad pidamos derechos que hagan que realmente haya un equilibrio social, un amparo legal, con una cobertura que nos da las mismas garantías sociales y las mismas oportunidades en el ámbito jurídico legal. Y otra es que queramos ser hombres. Somos biológicamente diferentes desde que nacemos. Incluso nuestra forma de pensar es totalmente diferente. Y yo creo que con la diferencia entre ambas partes se crearía un equilibrio. Es cuestión de la educación que damos a nuestros hijos y a nuestras hijas. Yo recomiendo educar a las hijas, apostar por ellas a largo plazo, formarlas y dejar que se preparen para que en el futuro puedan tomar decisiones desde las mujeres maduras que son y no desde la inocencia e ingenuidad, donde suelen ser vulnerables, lo que hace que se aprovechen de ellas.  Las mismas mujeres deberíamos empezar a hablar de lo positivo que es ser mujer y no pensar tanto en lo negativo. Nosotras somos las madres de todos los hombres que existen en este mundo. Porque al final somos las que les traemos al mundo, lo que nos da la responsabilidad de educarles para respetar a las mujeres. Todo radica en la educación. Es una apuesta segura, es a largo plazo pero nunca falla. 

P. Mujer innovadora, inquieta, creativa, ¿qué es lo próximo en lo que se ve involucrada?

R. Ahora mismo estamos centrados en los cosméticos. Aún queda mucho que implementar, porque faltan las colonias que vamos a sacar, la línea de maquillaje como los pintalabios y pintauñas… Poco a poco Clementyne va a ir sacando más líneas porque estamos innovando para quedarnos. Estamos creando un legado a través de Clementyne y hoy soy yo la que crea la línea, pero el día de mañana quizá mis hijos y nietos recuerden Clementyne sin que yo esté involucrada en ello. En breve entramos en nueve países de Oriente Medio. En los aeropuertos se van a encontrar nuestras cremas en diferentes sitios. Ese mercado me va a permitir, por ejemplo, crear en África tiendas propias. En la actualidad, nuestros productos se comercializan en Martinez Hermanos, un socio líder en la comercialización de productos. De hecho, ya estamos preparando nuestra maravillosa primera tienda en Guinea Ecuatorial, en uno de los lugares más emblemáticos. Independientemente de esto, que es mi gran apuesta empresarial, una de mis grandes aficiones y profesiones es escribir porque te permite crear historias y vivir otros mundos a los que poder entrar a través de las palabras. Y una de mis apuestas más importantes para un futuro cercano va a ser el mundo audiovisual porque el cine y las series de televisión me interesan mucho desde el punto de vista de la producción. Podría ser la producción de mis propios guiones cinematográficos, que es uno de los mundos con los que tengo una apuesta pendiente, pero ya estoy en camino.

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