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Elsie Laurence-Chounoune, representante residente del PNUD

“El secreto para conseguir el empoderamiento se esconde en las mujeres”

Elsie Laurence-Chounoune

Invita a un empoderamiento de la mujer cimentado en la formación y la educación. La educación que niños y niñas reciben en casa y la formación que, a través de iniciativas como las que desarrolla el Programa para las Naciones Unidas (PNUD), permite a las mujeres decidir hasta dónde quieren llegar.

Cree firmemente en el poder de la formación y en la involucración de las propias mujeres para conseguir su empoderamiento. Romper el techo de cristal es difícil, pero, en opinión de Elsie Laurence-Chounoune, la representante Residente del Programa de Naciones Unidas (PNUD), hay que seguir esforzándose para lograrlo. Para ello, la educación en el hogar resulta clave, pero también es importante que las mujeres se formen, se conviertan en agentes del cambio y sepan respetar su cultura, pero reconociendo todo aquello que les supone un freno para avanzar. Un reto para las mujeres de Guinea Ecuatorial y para las del resto del mundo, que deben crecer bajo la creencia de que pueden hacer lo mismo que un hombre.    

P. ¿Qué es el empoderamiento de la mujer? 

R. El papel de las mujeres es muy importante en la sociedad. En mi opinión, el empoderamiento de la mujer es un proceso de promoción del sentido de autoestima, de la capacidad de hacer libres elecciones. Es decir, la mujer debe saber que tiene la posibilidad de emprender acciones para mejorar su vida a través de su trabajo y de su educación. Para eso deben tener los recursos o el acceso a información para el desarrollo de su capacidad de empoderarse. El secreto para conseguir el empoderamiento se esconde en las mujeres. Un gobierno, un país, o una organización no pueden empoderar a una mujer, si ella no está involucrada. De todos modos, el PNUD y otras organizaciones tenemos el deber de apoyar a esas mujeres para que reconozcan que tienen el derecho de desarrollarse y que el empoderamiento empieza con ellas mismas.

P. ¿Cuáles están siendo las iniciativas del PNUD al respecto?

R. Ya que la formación y la educación son muy importantes para el empoderamiento, el PNUD trabaja con muchos socios e incluso con la sociedad civil y otras organizaciones para formar, educar,y sensibilizar a las mujeres en Guinea Ecuatorial y en el resto del mundo. En todas las actividades y programas que hacemos, ya sea un programa sobre el medio ambiente o sobre gobernanza, exigimos que al menos un 50% de los beneficiarios sean mujeres. Aquí en Guinea Ecuatorial, en el Centro Juvenil animamos a las mujeres jóvenes a que vengan a formarse, a educarse y a informarse porque informarse es poder. También, vamos a apoyar al señor Lucas Escalada, de Mujer Ideal, en una formación a mujeres en tema de emprendimiento y empoderamiento.

“Las mujeres tienen que ser agentes del cambio. Es una educación que debe empezar desde la casa”

Elsie Laurence-Chounoune

P. ¿En qué ámbitos ha avanzado el papel de la mujer en Guinea Ecuatorial?

R. Es un poco difícil de evaluar porque faltan datos, pero se ha observado un progreso en algunas áreas. Por ejemplo, hay más mujeres que tienen acceso a la educación. También hay más acceso a los puestos de responsabilidad. Por ejemplo, en el Parlamento hay ya un 20% de mujeres. Pero queda mucho trabajo que hacer para empoderar a las mujeres aquí en Guinea Ecuatorial, y en otros países de África.

P. Y de lo que queda pendiente, ¿qué es lo más importante?

R. La educación es esencial. Aunque haya un progreso, necesitamos que todas las mujeres y todas las niñas tengan acceso a una educación de calidad. Eso para mí es muy importante. También es importante avanzar en la sensibilización de las mujeres y en la promulgación de leyes políticas en el sector privado que permitan dar más oportunidades a las mujeres y a las jóvenes. De todos modos, necesitamos datos porque sin ellos es imposible evaluar la situación ni establecer programas.

P. ¿Tiene la mujer todas las herramientas para romper el techo de cristal o aún le queda mucho camino por recorrer en este sentido?

R. Romper el techo de cristal es muy difícil. Ni los países occidentales desarrollados lo han podido hacer completamente. Estamos en una sociedad donde la desigualdad de género sigue siendo una realidad. Las mujeres reciben menos sueldo por el mismo trabajo y tienen que hacer más esfuerzos. Las herramientas existen, pero hay que desarrollarlas. En cualquier caso, como dije antes, el cambio ha de producirse primero a nivel personal. Depende de la mujer ser ella misma la herramienta para crecer, tener una actitud positiva y ser valiente para romper este techo de cristal. Y luego a nivel nacional también es necesario poner herramientas políticas y programas para apoyar a esas mujeres. Y es importante hacerlo desde la infancia, en casa, con los padres, para que las mujeres sepan que son muy fuertes y que pueden cambiar. No deben huir del cambio: tienen que correr hacia el cambio y ser agentes del cambio. Es una educación que debe empezar desde la casa.

P. ¿Y cómo debería ser esa educación desde el hogar?

R. Yo tengo dos niños y educo a mis hijos en el respeto y el apoyo a las mujeres. Debemos enseñar a nuestros hijos desde la infancia que hay igualdad de género, que una mujer puede hacer lo mismo que un hombre. Es muy importante hacer crecer al niño en la conciencia de que tiene que participar en el desarrollo de la mujer, y eso tiene que hacerse desde casa.

“Depende de la mujer ser ella misma la herramienta para crecer, tener una actitud positiva y ser valiente para romper este techo de cristal”

Elsie Laurence-Chounoune

P. ¿Es la cultura un obstáculo para las nuevas generaciones?

R. La cultura define lo que hacemos y es lo que conocemos. Todos tenemos una cultura que respetamos. De manera que, si la cultura nos dice que somos inferiores a los hombres, vamos a crecer con esta mentalidad. En este sentido, sí que puede ser un obstáculo. Tenemos que respetar la cultura, pero debemos también reconocer lo que tiene de negativo. En África y en muchos países del Caribe, por ejemplo, esta desigualdad de género sigue siendo un obstáculo. Es muy importante que una niña sepa que no puede aceptar, por ejemplo, que es inferior a un hombre, aunque lo diga su cultura. El empoderamiento del que hemos hablado antes es el que va a hacer que yo sepa que tengo la posibilidad de cambiar, que tengo la posibilidad de reconocer lo que tengo que hacer y lo que no va a apoyarme para mi futuro. Eso es un cambio que las futuras generaciones tienen que hacer desde la educación del hogar familiar.

P. ¿Considera que las mujeres exitosas poseen alguna cualidad en común que les ayuda a triunfar?

R. Una mujer exitosa no huye del cambio. Quiere cambiar cosas, es ambiciosa y tiene una actitud positiva. También es una mujer que puede aprovechar las oportunidades, que puede comunicarse y que sabe bien lo que quiere y lo que necesita. Que conoce sus objetivos, que los puede comunicar y, lo más importante, que sabe encontrar el equilibrio entre la vida profesional y la vida personal.

P. Un consejo para las futuras generaciones.

R. Que continúen trabajando. Que sean valientes y se esfuercen. Que sepan que pueden. Tienen que informarse, formarse y relacionarse con personas líderes de la sociedad civil. No hay nada más importante que la educación.

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