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Mónica Nchama Ndong Ayingono, fundadora de Dulces de Guinea

“Mi objetivo es abrir una fábrica de galletas y vender los dulces empaquetados”

Mónica Nchama Ndong

De la pequeña tienda local a inundar las estanterías de las grandes superficies. Ésa es la gran meta que persigue Mónica Nchama para esta empresa de dulces artesanales que se fraguó en una conversación de oficina. De momento, ya ha conseguido que el negocio se autofinancie y que empiece a tener presencia nacional e incluso internacional.

Sus ambiciones son latentes. Contentarse con tener un pequeño punto de venta al otro lado de su casa, en Malabo, no era suficiente para ella. Así que Mónica Nchama Ndong Ayingono decidió trabajar en un proyecto personal que busca rescatar y salvaguardar la forma de hacer y producir los dulces artesanos que de antaño se conocen en Guinea Ecuatorial y que están siendo reemplazados por los productos importados y expuestos en los supermercados. De hecho, su negocio se llama Dulces de Guinea y su idea es conseguir que, al igual que se encuentran los chocolates mambos en las grandes superficies, así de sencillo sea acceder también a los concodos, los mantecados, las rompe muelas… Y todos ellos elaborados en Guinea Ecuatorial. Arrancó en 2012 con 50.000 Francos Cefas y cero ingresos y, tras su esfuerzo, su cuenta bancaria empieza a ser la primera testigo de los frutos de su ambición y su determinación por mejorar.

Photo Credit: GE Emprende

P. ¿Qué es Dulces de Guinea? ¿Una empresa ya establecida o una iniciativa todavía en ciernes?

R. Es una empresa ya establecida. La idea nació hace seis años de una charla con una compañera de trabajo llamaba Loidia. Ella me enseñó a hacer los concodos. Luego seguí formándome con otras tres señoras. Teníamos a un pastelero que vivía por Sumko y decidimos abrir un local donde vender los dulces tradicionales para evitar que acabasen perdiéndose y olvidándose. Íbamos funcionando poco a poco, pero la cocina del pastelero se quemó y todo se vino abajo. Así que decidí empezar a hacerlos yo misma y en febrero arrancó una nueva etapa.

P.  ¿Qué es lo que caracteriza a la empresa en esta nueva andadura?

R. Le he dado un giro a la empresa. Por un lado, he ampliado la gama de productos y por otro he cambiado la forma de comercializarlo. En cuanto a la variedad, he desarrollado con el nuevo equipo tres gamas. Tenemos la natural, la clásica, que es la que todo el mundo conoce; la gama arco iris, que es la gama con colores y sabores, y la de chocolate. En cuanto a la comercialización, antes funcionábamos casi en exclusiva con encargos, aunque intentábamos empaquetar un poco el producto. La idea era básicamente ‘usted llama y tiene sus dulces’. Ahora, lo que realmente importa en esta nueva etapa de Dulces de Guinea es manufacturar, lo empacamos, ponemos el logo y lo vendemos en los supermercados. Lo que buscamos es tener una fábrica de galletas locales, artesanales. La filosofía es que, igual que encuentras un chocolate mambo en un supermercado, así de sencillo sea encontrar un dulce de Guinea.

P. ¿Cuál es el principal reto con el que se ha encontrado al emprender este negocio?

R. El arranque ha sido muy difícil, porque no tengo ningún socio y tuve que asumirlo yo todo: los suministros, la materia prima, los salarios, el local… Ahora ya empezamos a ver resultados y el negocio empieza a autoabastecerse. Los principios son complejos, pero es mi pasión y seguiré insistiendo hasta que funcione como debe.

Photo Credit: GE Emprende

“Ahora que el libre comercio es ya efectivo, quiero que se vea Dulces de Guinea en los supermercados de la CEMAC”

Mónica Nchama Ndong

P. ¿Tiene ya establecida una red de distribución?

R. Hasta ahora sólo se vende en la tienda. El objetivo es vender en los grandes supermercados, pero, para conseguirlo, hay que obtener un certificado especial que avale que mis productos son aptos. Mientras el certificado llega, sigo pensando en cómo ir desarrollando los puntos de venta.

P. ¿Qué es lo que diferencia a los productos de Dulces de Guinea de los productos que se pueden encontrar en la calle?

R. Aunque estén desapareciendo los dulces, sí que es verdad que todavía hay señoras que continúan con su venta delante de las puertas de sus casas. Como yo quiero tener una fábrica de dulces artesanales, voy cogiendo ejemplos de los demás y voy canalizando un poco las formas, los sabores… Quiero diferenciar entre los típicos caseros y los míos. Nosotros cuidamos mucho la forma, que sea más elaborada, y también que al cliente le resulte fácil cogerlo, comerlo y transportarlo, por eso, algunos tienen forma de bombones, que se pueden meter en la boca fácilmente, sin esfuerzo y sin ensuciarse las manos. Otro elemento diferenciador de mi producto sería la gama de colores y sabores que sólo los hago yo…

P. ¿Cómo ve a la competencia?

R. Desde que he empezado esto hay muchos que han intentado hacer lo mismo, pero yo no les considero competencia. Lo mío es una fábrica de galletas. Es cierto que también trabajo por encargo porque tengo un local, pero el objetivo es tener una fábrica de galletas y que se vendan empaquetadas en grandes superficies. Sólo tenemos una línea de productos, que son los Dulces de Guinea.

P. ¿Ha tenido algún impacto internacional?

R. Impacto todavía no, pero sí he visto un cierto interés. Tenemos página en Facebook, Instagram y Whatsapp. Ahí subimos las fotos para que la gente vea lo que hacemos y para dar a conocer los productos y es verdad que ha despertado interés. Ya he mandado algún pedido a España, aunque todavía tengo que perfeccionar el tema de los envíos. Y también me contactó la delegación que tiene nuestro país en la ONU en EEUU para presentar mis productos en una feria de productos nacionales.

P. ¿Qué aceptación tienen fuera de nuestras fronteras?

R. Muy buena. Luego me envían mensajes por Facebook, Instagram… Me dicen: está muy rico, el sabor está bien, me encanta, muy innovador…

P. ¿Cuáles son sus proyecciones de futuro a medio plazo?

R. Ahora que el libre comercio ya es efectivo, quiero que se vea Dulces de Guinea en los supermercados de la CEMAC. Pero empezaré primero por lo nacional: Martínez, EGTC, SANTY… Arrancar un negocio es mucho sacrificio, pero confío en mi idea y en mi criterio y estoy convencida de que  voy por buen camino.

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