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Bisila Bokoko, fundadora de BBES International, de Bisila Wines & Cava y de Bibliotecas de África

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“Cuando pones la escalera para que alguien suba, tú estás subiendo también”

Bisila Bokoko

Su paso por la cámara de comercio de España como directora ejecutiva en Estados Unidos; su consultoría BBES internacional donde es embajadora de marcas exitosas como Carmencita; su vino Bisila Wines & Cava reconocidos con un galardón; la elevada demanda de sus conferencias o su colaboración como presidenta de la junta asesora de los programas de mujeres de EMPRETEC de Naciones Unidas, avalan una carrera de éxito.

Ha pasado por diferentes experiencias profesionales, pero hay una faceta personal que destaca sobre todas ellas: la de madre. Con una destacada trayectoria profesional, defiende que para progresar en un proyecto empresarial no se trata tanto de trabajar con hombres o con mujeres, sino con personas talentosas que sean capaces de brillar por méritos propios sin apagar la luz de quienes les rodean. Bisila Bokoko conoce la sensación de vértigo inherente al emprendimiento y reivindica la necesidad de aceptar cada fracaso como una oportunidad de reinventarse, especialmente en estos tiempos de pandemia. “Al principio me bloqueaba y hacía que muchas veces no quisiera saltar porque estaba mucho más concentrada en no tropezar.” Confiesa Bisila mientras conversa con Guinea Ecuatorial Emprende. Todo ello sin dejar de defender la feminidad y la necesidad de hacer negocios en femenino.

P. Consultora, emprendedora, conferenciante, influencer, madre… ¿Con cuáles de las facetas que marcan su vida se identifica más?

R. Desde luego con la de madre. Esa es la prioridad fundamental. Y matizo: madre en el sentido amplio de la palabra. No solamente me siento la madre de mis hijos, quienes, por supuesto, son el centro y el corazón de mi vida, sino que también me siento madre en muchos otros aspectos, porque parte de mi trabajo también tienen una vertiente muy maternal, como por ejemplo cuando intento apoyar a otras personas que van detrás de mí o cuando estoy con la gente joven y les muestro mi trayectoria para que se inspiren. Además, todos los proyectos que hago también son como hijos para mí. Es el caso, por ejemplo, de Bibliotecas en África. Cada una de esas bibliotecas ha salido de mí, ha sido algo que he ido gestando y criando con el tiempo y un día ven la luz. Y ocurre lo mismo con las conferencias: yo hablo sobre todo de mis experiencias, con lo cual estoy dando a luz todos estos conocimientos que he ido adquiriendo a través de lo que he vivido.

P. ¿Cómo recuerda sus primeros pasos profesionales en una época en la que la presencia de la mujer a nivel corporativo era escasa?

R. Cuando empecé era muy joven. Entré en el mundo empresarial donde no había demasiadas mujeres y yo intentaba imitar a las que ya estaban ahí. Pero pronto me di cuenta de que se estaban masculinizando para ­poder encajar en ese mundo. Al principio yo también lo intenté y me fue muy mal, porque no entendí cómo funcionaba el juego en masculino. Con el tiempo y a base de muchos errores, golpes y dolor, comprendí que tenía que hacer mis negocios y trabajar en el mundo corporativo desde un punto de vista femenino. Sólo así podría aportar mucho más valor y trabajar con hombres en una mejor armonía. Si intentaba utilizar esa testosterona, me iba a ir mal porque no era mi naturaleza. Y en el momento en que yo acepté que no tenía que masculinizarme, empezó a irme fenomenal y todo el mundo me vio como a un igual. Es importante que abracemos esta feminidad, sin escondernos por temor a que nos vean muy emocionales. Vengo de ese mundo de intentar tener el rol de mujer fuerte y empresaria, y el día que me quito todas esas máscaras y acepto que soy femenina y me encanta trabajar en femenino y que tengo emociones, y que no pasa nada por mostrarlas, comienzan a desaparecer los problemas. Es decir, en el momento en que yo me acepto como soy y asumo que solamente soy Bisila Bokoko cambian muchas cosas porque estoy siendo auténtica. Creo en la coordinación de hombres y mujeres trabajando juntos y estoy convencida de que puede haber un concierto con una sinfonía maravillosa cuando cada uno entiende cuáles son sus debilidades y fortalezas.

“Creo en la coordinación de hombres y mujeres trabajando juntos. Puede haber un concierto con una sinfonía maravillosa cuando cada uno entiende cuáles son sus debilidades y fortalezas”

Bisila Bokoko

P. Desde sus primeras experiencias profesionales hasta el día de hoy ha tenido que reinventarse varias veces. Pasó de una vida política como Directora Ejecutiva de la Cámara de Comercio de España en Nueva York a fundar su consultoría BBES ­International, seguido de una aventura exitosa en la industria del vino con Bisila Wines & Cava, para después salir detrás de la mesa de trabajo, a inspirar al mundo como conferenciante. ¿Da vértigo salir de la zona de confort para empezar de nuevo?

R. Todo el tiempo. La sensación de vértigo es algo que vive conmigo. Todavía lo siento, y lo único que he aprendido es a gestionarlo. Al principio me bloqueaba y hacía que muchas veces no quisiera saltar porque estaba mucho más concentrada en no tropezar. Lo que hago ahora es decir; “si me caigo he aprendido algo, no pasa nada”. La caída es parte del proceso. Pero hasta el día de hoy no sé si se irá esa sensación. Creo que cuando tú realmente quieres hacer algo que te importa, vas a tener esa sensación de vértigo, ese nerviosismo. El día que ya no lo sienta será porque probablemente ya no me importa tanto. En mi opinión, el vértigo es bueno y lo único importante es evitar que nos bloquee.

P. Entonces, ¿qué les diría a las personas que no acaban de lanzarse a emprender por el miedo al fracaso?

R. Hay países donde el fracaso está demonizado. Nosotros, oriundos de Guinea Ecuatorial, lógicamente tenemos una cultura latina detrás. Y en esa cultura, equivocarse y fracasar está muy mal visto. La cultura anglosajona tiene una manera mucho más amable y suave de entenderlo al considerarlo un aprendizaje. Ya desde muy pequeñitos tenemos mucho miedo a suspender. Este miedo nos persigue después en nuestros trabajos. Es necesario entender que el fracaso no es el final, sino el principio porque te enseña todo lo que no tienes que hacer. Es importante familiarizarse con esa sensación porque tarde o temprano, vas a encontrar una piedra en tu camino empresarial. Mucha gente se queda en el camino porque tropieza al principio y no quiere volverlo a intentar. Otra tiene un proceso ascendente, tres o cinco años buenísimos y de repente ¡boom! El fracaso es parte del camino. El camino del emprendedor no es lineal, sino que está lleno de ups y downs. Hay momentos en que escalas y, llegados a un punto, debes decidir si quieres quedarte en la zona de confort o ir un poco más allá para seguir creciendo. Y en ocasiones vuelves a invertir, haces otro salto y no te sale bien y tienes que seguir. Todo es prueba y error por eso la persistencia es muy importante. Este es el camino del emprendedor.

“El optimismo es una herramienta fantástica para poder llegar a donde tú quieras”

Bisila Bokoko

P. Pero es difícil sentirse cómoda fuera de la zona de confort, ¿verdad?

R. Tienes que entender que estás en una montaña rusa. Y esto es válido no sólo para los emprendedores, sino también para todo el mundo. Es distinto ser emprendedor que tener una mente emprendedora. Todos vamos a tener que emprender en nuestro ámbito de trabajo porque la economía que viene, que ya está aquí prácticamente, nos obliga a aprender a gestionar los cambios, la incertidumbre. ¿Quién podía imaginar que el año pasado iba a haber tanta gente con los negocios cerrados seis o nueve meses? Y lo mismo ocurre con los empleados de hoteles y restaurantes y con otros profesionales, que a lo largo de este año han sentido lo mismo que siente un emprendedor. Y habrán tenido que pensar cuál es el siguiente paso que deben de tomar en sus vidas y hacerse preguntas del tipo de ¿qué debo de hacer para que no me vuelva a pasar? o ¿cómo me puedo preparar si me vuelve a pasar? Es un momento muy bueno para hacerse estas dos preguntas, da igual que seas emprendedor o si estás trabajando para una empresa.

P. Ya que saca el tema, ¿hasta qué punto ha afectado la situación creada por el Covid-19 a sus proyectos empresariales? ¿Qué cambios ha tenido que realizar en las estrategias que ya tenía definidas?

R. Todo ha sido muy inesperado. Yo tenía bastante llena mi agenda de conferencias desde marzo a noviembre, para hablar de empoderamiento, de cómo hacer las cosas, de cómo pensar… De repente esa agenda se para y te preguntas qué haces, ya que es un dinero que no vas a ganar. Pero yo siempre pienso que hay que transformar las cosas. ¿Qué hicimos entonces? Crear un canal de YouTube y todo ese contenido que pensábamos dar lo hemos compartido como mini cápsulas de conocimiento sin coste alguno. De esta manera me siento muy bien porque no tengo la sensación de que he perdido el tiempo y que el año no ha servido para nada. Podía haberme quedado en casa llorando… Mucha gente cae en esta manera de pensar, en ser víctima, pero yo intento siempre ver una oportunidad. Es importante para cualquier emprendedor entender que siempre existe otra vía. Seguramente, si no hubiera pasado esta situación del Covid, yo nunca hubiera hecho un canal de YouTube porque hasta entonces tenía muchas opciones de compartir mi conocimiento ante muchísimas audiencias y además por todo el mundo. Pero ahora estoy segura de que también habrá llegado a gente que vive en países que no he pisado. Ese conocimiento está ahí y está en español y está en inglés.

P. ¿Y qué efectos ha tenido la pandemia en su empresa de vinos y en su consultoría BBES International?

R. La empresa de vinos ha sufrido problemas de distribución y hemos tenido devoluciones procedentes de bodas y restaurantes. Lógicamente lo que les afecta a nuestros clientes nos afecta a nosotros. ¿Qué hemos hecho? Apretarnos el cinturón, reducir gastos e intentar gestionar lo mejor posible los recursos que ya tenemos. En las otras áreas de negocio, como la consultoría, hemos reestructurado nuestros precios para adaptarnos a la nueva situación y hemos sido más flexibles. Muchas de las cosas que hacíamos en persona, las hemos hecho online. La adaptabilidad y la flexibilidad son fundamentales: cuando hay una tormenta, los árboles que permanecen siempre son los más flexibles. Todos teníamos un montón de planes que hemos tenido que reajustar y adaptar.

P. A lo largo de toda esa trayectoria, ¿ha recibido más apoyo de hombres o de mujeres exitosas?

R. De ambos. He tenido mujeres fantásticas que me han empujado y me han inspirado y he tenido también el apoyo de hombres ­magníficos. Quizás el mejor jefe que he tenido en toda mi vida ha sido un hombre que era tan seguro de sí mismo que nunca sintió ningún tipo de amenaza. Era una persona extremadamente empática, que me enseñaba y me daba mi lugar. Íbamos a las reuniones y como yo era más joven y él ya era un señor muy bien establecido, a veces le miraban solamente a él, y él decía: “pero vamos a ver, ¿por qué me miráis a mí? Si la que sabe es ella. Que conteste ella”. Este tipo de personas que no tienen miedo a reconocer el mérito de los demás son fantásticas. Para mí fué un gran mentor. También he tenido jefas buenísimas y otras no tan buenas que me lo han puesto muy difícil. Por tanto, he tenido muy buenas experiencias con hombres y mujeres, ambos me han apoyado. Creo que no es una cuestión de género, sino de personas. Quienes saben reconocer el talento, no les importa tanto el género o de dónde sea tu background cultural. Hay personas muy cómodas poniendo la escalera para que otros suban, y otras que tienen miedo porque piensan que si ceden ese puesto se les va a mover a un lado. Y realmente nunca es así. ¡Todo lo contrario! Cuando tú pones la escalera para que alguien suba, tú estás subiendo también.

“El fracaso no es el final, sino el principio porque te enseña todo lo que no tienes que hacer”

Bisila Bokoko

P. ¿De qué logros se siente más orgullosa?

R. Todos tienen su momento. Soy de esas personas que nunca ve el vaso completamente lleno. Es decir, celébro los éxitos y, cuando los he disfrutado, voy a otra cosa. No sabría decir exactamente de qué cosa me siento más orgullosa, porque en realidad todas significan mucho para mí. Pero quizás la familia que he formado sea lo más importante para mí porque al final es con lo que te quedas y lo que te llevas. Y luego el proyecto de Bibliotecas en África, que está muy cerca de mi corazón. Y también estoy orgullosa de mí. Creo que haber vencido ciertos miedos, como era hablar en público, me hace sentir muy bien. Pensar que me he ganado la vida comunicando cuando me horrorizaba hablar en público es algo de lo que realmente me siento orgullosa.

P. ¿Y en qué consiste Bibliotecas en África?

R. Es un proyecto que nació porque pensé que yo había conocido África a través de los libros y que muchísimos niños africanos podían conocer el mundo de la misma manera. Arrancó en 2010 cuando empezamos a construir bibliotecas en algunas zonas rurales de África. La primera fue Ghana, luego pasamos a Kenya, Uganda y Zimbabue. Algunas son nuestras y otras ya están hechas y nosotros colaboramos trayendo libros. Ahora estamos intentando hacer el proyecto en Senegal y Guinea Ecuatorial gracias a Dios, tiene varias bibliotecas. Disfruto mucho con esta experiencia. Yo tengo un concepto de panafricanismo, y no me gustan ni los tribalismos, ni los regionalismos. Yo soy afropolitan.

P. Por esa misma fecha, 2010, comenzó su colaboración con la ONU a través de EMPRETEC, ¿cómo describiría este proyecto?

R. Es un proyecto muy bonito, en el que estoy feliz de colaborar. Yo soy la presidenta de La Junta del Comité. Lo que hacemos es dar microcréditos a mujeres en zonas rurales para que hagan sus proyectos empresariales. Si los llevan a cabo les damos un premio cada dos años. Pensamos que la mujer debe empoderarse a través del emprendimiento porque le va a dar la oportunidad de poder tener libertad financiera, que es una de las cuestiones que ayudan a tener seguridad en uno mismo. Hemos ayudado a numerosas mujeres. Yo me ocupo más de la parte de Latinoamérica, África y Oriente Medio. Es fantástico ver a mujeres con un montón de problemas y limitaciones y a veces sin ningún tipo de acceso a educación que resurgen de sus cenizas. Lo que hacemos es, sobre todo, educarlas en materia de emprendimiento para que, si el proyecto no funciona, puedan intentar emprender otra vez.

P. Es usted una mujer optimista, ¿es necesario para emprender?

R. El optimismo es una herramienta fantástica para poder llegar a donde tú quieras. Cualquiera que sea tu concepción del éxito, es mucho más fácil si lo haces de una manera optimista. Con eso no quiero decir que no pueden llegar al éxito los cenizos, pero desde mi punto de vista con optimismo vas a llegar muchísimo mejor y, sobre todo, lo vas a disfrutar. Hay personas que llegan al éxito y no están contentas y no viven. Yo vivo. Me gusta la vida y disfruto de ella. En un optimista el uniforme es la sonrisa.

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